Author: Short Latina

Imagen de portada: una ilustración de una mesa pequeña con una silla blanca. Un lino de color lechoso cubre sobre la mesa con una orquídea púrpura en un jarrón de vidrio por encima. La ilustración está colocada sobre un fondo negro texturizado. Ilustración de Damiane Nickles.

Fille Colonisée: una historia por Short Latina

Escrito por Short Latina Esta historia ha sido traducida y grabada en ingles. Después del sonar de la campana, camino hacia el restaurante apretujado entre dos boutiques vacías y lujosas. Todos los días, espero que mi padre termine su turno. Cuando no hay mucha gente, jalo la manija dorada de la impenetrable y elegante puerta de entrada con vitrales y entro. El maître d’ trabajando hoy me conoce y saludo mientras entro sigilosamente por delante para evitar toparme con ratas gigantes en el callejón. Sé que debo ir directamente arriba y no buscar a mi padre. Cruzo el bar y entro en una elegante y amplia sala llena de sofás y mesas bajas de bambú. Están rodeadas de palmeras que visten todo el restaurante. Me siento entre los cojines de raso dejando el invierno de Chicago y siento el cálido aire vietnamita. Escucho el croar de las ranas y el canto de los grillos. Sé mantenerme discreta para no hacer ningún sonido y evitar cualquier peligro. Soy como una pequeña saola invisible, silenciosa. Esparzo mis …

Imagen de portada: una ilustración de una mesa pequeña con una silla blanca. Un lino de color lechoso cubre sobre la mesa con una orquídea púrpura en un jarrón de vidrio por encima. La ilustración está colocada sobre un fondo negro texturizado. Ilustración de Damiane Nickles.

Fille Colonisée: A short story by Short Latina

This story has been translated and recorded in Spanish. Listen to the English recording: After the bell rings, I walk to the restaurant squeezed between two bare and luxurious boutiques. Every day, I wait for my father to clock-out from his shift. When it’s not busy, I pull the golden handle of the impenetrable and elegant stained glass front door and walk in. The maître d’ working today knows me and I wave as I sneak in through the front to avoid running into king size rats in the alley. I know to go straight upstairs and not go looking for my father. I go through the bar and into an elegant and large lounge filled with sofas and low bamboo tables. They are surrounded by palm trees that dress the entire restaurant. I sit among the satin cushions leaving the Chicago winter and feel the hot Vietnamese air. I hear croaking frogs and singing crickets. I know to stay low and not make a sound to prevent any danger. I am to be an …